Por J. C.
La serie de televisión Young Sheldon, precuela y spin-off de The Big Bang Theory y ambientada en los años ochenta y noventa, me trajo a la mente algunos helados y paletas de hielo que me gustaban en la infancia y que ya no se producen en la actualidad.
Mi recuerdo surgió cuando Sheldon compró una paleta similar al Subilín (Bombilín) de Holanda. Se trataba de un cono de cartón relleno de helado suave pero firme con una especie de émbolo en la base para empujar el helado hacia arriba y poder irlo comiendo.
En la versión de Holanda, había una bola de chicle al terminar el helado, lo que hacía al Subilín doblemente especial. También me acordé de los Raspatitos, igualmente de Holanda, que eran pequeños raspados triangulares de sabores como: limón, uva, grosella y mango.
A pesar de su bajo costo, sabían realmente ricos. En décadas posteriores, se lograban conseguir, aunque sus sabores se iban limitando cada vez más hasta quedar únicamente los de limón y, finalmente, desaparecer.
No puedo dejar de mencionar las Muppaletas, una vez más de Holanda, las cuales surgieron cuando los Muppets Babies estaban de moda. Lo peculiar de estas paletas era que, además de ofrecer un sabor diferente por cada uno de los personajes principales de la serie animada, tenían dos palitos, lo que permitía compartirlas al trozarlas y obtener dos pequeñas paletas alargadas.
Por último, uno de los productos icónicos de Danesa 33, heladería popular en México en la década de los noventa, fueron los casquitos de futbol americano, en los que te servían tu bola de helado. No hace mucho tiempo, escuché a un narrador de beisbol decir: “un helado sabe más rico si lo comes en casquitos deportivos”, lo cual no puede ser más cierto que cuando eres niño.
Aún existen un par de paletas de hielo de las que disfrutaba en mi niñez: el Lápiz de Color de Nestlé y la Chemisse de Holanda. De la primera, las mejores partes eran el principio y el final, pues su sabor agridulce contrastaba con el del resto de la paleta. De la segunda, mi favorita era la de coco chocolate, que tristemente descontinuaron cuando todavía me la compraban mis papás; actualmente sólo hay de piña coco.




