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jueves, 26 de septiembre de 2019

1980s: Las horas AM de música en español

Después de atormentarme durante meses sobre cuál sería el tema de la siguiente entrada, decidí que era hora de volver a la radio. Como he dicho antes, la radio hacía  gran parte del entretenimiento que había en la década, quizá aún más que la TV.

Nuestro viejo radio de inicios de los 80 es un misterio para mí, sólo sé que no lo alcanzaba donde fuera que estuviese, y que las absolutas dueñas de la programación de AM eran mi hermana mayor y mi madre. Algo que a mi parecer sobresalía de esa década en la Amplitud Modulada eran los programas musicales dedicados a un cantante o grupo músical del momento, programas que aquí llamare como La Hora de...

La Hora de Menudo
Por su lado, mi hermana solía poner la radio antes de salir a su secundaria para chícharos  en el turno de la tarde, y estoy casi seguro que era entonces que sintonizaba el programa que recuerdo como La Hora de Menudo. A inicios de los 80, la banda puertoriqueña Menudo ya era tan popular que merecía su propia hora dedicada a su música. Como constancia de que existió tal programa recuerdo que su tema de entrada y de salida era Vamos a Volar (1982), en versión cantada y en versión instrumental. 


La hora de Juan Gabriel
 
Ignoro si este programa aún se transmita, pero definitivamente yo lo conocí también a inicios de los 80. Juan Gabriel ya llevaba algunos años siendo uno de los canta autores más populares de América Latina y por supuesto que no podía no tener su propia hora en la radio. Estoy también seguro que por lo menos trascendió los 80 y que llegué a escucharlo todavía en los 90. Quizá por eso puedo jurar que este programa tenía como nombre Variedades de Juan Gabriel, por ser Radio Variedades el que lo transmitía. Y sí, también recuerdo el tema de entrada: Buenos Días Señor Sol.


La hora de Rigo Tovar
 
Respecto a esta 'hora', reconozco que no estoy tan seguro de que hay existido pero me niego perder la oportunidad de algún lector de los que a veces caen por aquí me corrija. Lo que es un hecho es que Rigo Tovar fue todo un fenómeno casi desde sus inicios en 1971, así que no suena descabellado que tuviera por derecho su hora nacional. Recuerdo vagamente que mi madre era la encargada de sintonizar la hora de Rigo, y por la calidad de imagen tan borrosa que me llega a la chompeta, diría que fue también a incios de los 80. 

La prueba de que Rigo mereció su hora radiofónica.
La hora de Cri-Cri
 
No hay duda alguna de que esta hora existió. De hecho, he consultado con mi hermano mayor y lo confirma, había una hora de Cri-Cri. También es un hecho que esta 'hora' era en la mañana, y eso lo recuerdo muy bien por esa maldita canción empeñada en despertarme y no dejarme dormir más: Las brujas. Si bien estoy seguro de que esta hora se transmitía entre semana, también creo que a finales de los 80 había una que daban en sábado o domingo.


La hora de Pedro Infante

El innegable ídolo de México no sólo tenía su hora nacional en Radio Sinfonola (hoy La Más Perrona, qué se le va a hacer), sino también fue el programa radiofónico de más larga duración al aire con más de 55 años transmitiéndose. Yo recuerdo que era un programa mañanero (¿de 9 a 10?) que mi madre sintonizaba y que eventualmente, ya en los noventas comencé a sintonizar yo mismo. Lo último que supe es que fue retirado de la radio de forma definitiva. Una lástima.

La hora del Observatorio Nacional de México

Mal chiste, pero sí era fundamental en casa. Era la forma que nos enterábamos si todavía alcanzábamos a llegar a la escuela por las mañanas. Como yo lo recuerdo de niño, en la XEQK daban la hora a cada minuto precedido por su inovidable anuncio Haste, Haste, la hora del Observatorio.


Hace mucho tiempo ya que dejé de sintonizar radio AM así que desconozco si aún existe el fenómeno de las 'horas'. Estoy seguro haber escuchado que había una de José José, y otra para Luis Miguel, pero con el acceso ilimitado a la música que proporcionan las nuevas tecnologías, la radio (sobre todo la AM) se volvió una plataforma para programas de chismes, deportivos y noticiosos para poder sobrevivir. ¿Qué será lo que le depara el futuro?

domingo, 25 de agosto de 2019

1990s: Revistas de videojuegos

Los 90 fueron los años los que más me obsesioné con los videojuegos, y aunque yo seguía  exprimiendo mi Family (Famicom patito), no perdía la oportunidad de conseguir las revistas especializadas en videojuegos del momento y babear con las imágenes de los juegos que me iba a tomar muchos años poder jugar. 

Una de las muchas reencarnaciones de la inmortal Family.
Entre las primeras revistas de videojuegos que recuerdo estaban las españolas OK Consolas y Hobby Consolas. No recuerdo haber comprado muchas de estas revistas, y la verdad no tenían muy buena calidad. No ubico cuál pero una de ellas tenía muy mala calidad de impresión y a menudo me encontraba con fotos con fantasma. Esto era normal pues parece que en aquel entonces no había herramientas profesionales para capturar pantallas de los juegos en acción. Aquí les dejo una muestra de esas revistas.





Pese a todo, fueron una buena forma de enterarme de lo que ofrecían otras consolas del momento, como las de SEGA (Master System, Game Gear y Genesis), que me eran ajenas pues sólo conocía a dos o tres personas que tuvieran una.

Durante el reinado de NEO-GEO pude hacerme de una GamePro, de la cual tenía conocimiento pero que sólo se conseguía en inglés en las tiendas popof. Un día, sin embargo, me topé con una en un puesto local y me animé a comprarla pues su portada tenía una versión caricaturesca de algunos personajes del Samurai Shodown y el anuncio decía Samurai Modown. La verdad me pareció muy irrelevante, pero eso fue quizá porque no entendía mucho de lo que decía. Hasta ahora me entero de que no había sido una GamePro sino una LamePro lo que había comprado. LamePro era una versión de broma de la GamePro para April’s Fool (o día de los mensos, para los gringos), y quizá por eso no encontré ningún contenido sobre el Samurai Shodown. No volví a ver una GamePro (LamePro) en el barrio, ni la extrañé de todos modos.


Finalmente, a mediados de los 90, llegó la revista definitiva: Super Juegos. Una muy buena publicación que combinaba buena calidad, amplio y buen contenido, un lenguaje juvenil y cotorro, y sobre todo, contenido extra en forma de revistas de regalo. Super Juegos era otra revista española que compré por mucho tiempo en los días en que tenía consolas de forma intermitente. Eran los días en que Sony Playstation comenzaba a derrumbar a la gigante Nintendo que luchaba con su tambaleante Nintendo 64 y su rotundo fracaso llamado Virtual Boy.

Por medio de esta revista me enteraba de juegos de otras consolas, sobre todo de las de SEGA, ya que parece que en Europa SEGA daba más competencia a las otras compañías, y ya rebasada media década, las nuevas consolas SEGA de moda eran Saturn y Dreamcast.
La absoluta ganadora de la 5ta generación de consolas.

Yo sin embargo me concentraba en todo lo que había de Playstation, ya que la piratería se encargaría de conseguirnos cualquier juego, por muy nuevo que fuera. Aquí uno de los varios números que conseguí:




Por si la calidad de la revista fuera poca, recuerdo que había entregas que incluían suplementos de regalo: Japanmanía y Super Manga. No recuerdo mucho de esos suplementos, pero Japanmania destacaba por siempre poner en sus portadas a modelos japonesas y fotos de ellas entre sus páginas. El suplemento combinaba contenidos de videojuegos, manga y anime lo que hacía una triada perfecta para mis gustos de entonces. Aquí una probadita.


De Super Manga recuerdo menos, pero supongo que se centraba sobre todo en hablar de manga y tal vez anime. Recuerdo haber leído en uno de estos dos suplementos la historia del Rey Mono, que es un tema recurrente en la cultura popular japonesa y que llega hasta el manga y el anime, como el mismo Goku de Dragon Ball, o su versión en juegos como China Gate y World Heroes Perfect

Gocoo, en China Gate...

 
¡y Gokuu en World Heroes Perfect!



De hecho, recuerdo que esa edición incluía unas estampas adhesivas del personaje las cuales pensé haber conservado, pero no aparecen.

Suplemento Super Manga sobre... manga, duh!
También en algún número de Super Manga regalaban unas tarjetas coleccionables de personajes estilo manga de las cuales aún conservo dos.


En fin, la era de las revistas impresas puede haber llegado a su final, pero fue un buen entretenimiento para quienes nacimos antes de la era del Internet. Aún me falta hablar de una que tiene un nicho especial en mi historia, pero ya habrá tiempo para eso. 

Si quieren consultar más números de estas revistas, pueden hacerlo en estás ligas.

Revista Super Juegos
Revista OK Consolas
Revista Hobby Consolas

domingo, 28 de julio de 2019

1980s-90s: El Aerotianguis

En la década ochentera supe principalmente de rebote la existencia del Aerotianguis, un lugar en donde se podía conseguir fayuca, un término que por cierto ya no he vuelto a escuchar. Fayuca era principalmente aquel producto que no se comercializaba en México y que no llegaba aquí por importación legal, sino por contrabando. Aquí hay un buen artículo sobre la cultura de la fayuca en los lejanos 80s: http://www.jorgefernandezmenendez.com/v2/index.php/recomend/16505-la-fayuca-en-los-tiempos-pre-tlc

En los 80 no había metro Tepito, pero sí fayuca, ¡y mucha!
El Aerotianguis debe haberse llamado así porque se encontraba, si no mal recuerdo, a las afueras del metro Hangares de la línea 5 del metro del todavía Distrito Federal. Toda esa área es prácticamente parte del Aeropuerto Internacional de México así que el nombre viene siendo una especie de topónimo.

¡Casi podría jurar que justo aquí se encontraba el Aerotianguis!
Mis hermanos mayores comenzaron a mencionarlo varias veces quizá a finales de los ochenta, y ya con un poco más de solvencia económica, les veía traer una que otra cosa del lugar. Como un par de tenis Kaeppa rojos, un color de zapatos muy de la época. Se me quedaron bien grabados pues presumían el chistecito de tener su logo de triagulitos intercambiable.

Uno de esos Kaeppa ochenteros con logo intercambiable.

Seguramente también habrán comprado mucha música ahí. De hecho,  recuerdo en particular haber acompañado a uno de mis hermanos (que empezaba a gustar de la música en inglés más contemporanea) a comprar el cassette homónimo de Tracy Chapman en su año de lanzamiento, cuyas canciones siguen siendo de mis favoritas hasta hoy. Muy seguramente también ahí compró el ...But Seriously de Phil Collins en cassette, que por repetirlo tanto en casa, también me heredó ese gusto.

Un excelente album de la Tracy Chapman (1988)

¡Y éste de 1989 no se queda atrás!
Creo que sólo volví a visitar el Aerotianguis allá por el 93 o 94 quizá un par de veces. Una para hacerme de la música necesaria para iniciar mi bachillerato. Recuerdo que había puestos en donde vendían mezclas de canciones en cassette, y yo me hice de una con lo que hoy se conoce como Rock en tu idioma; Caifanes, Soda Estereo, Amantes de Lola... y así...

Así hacíamos nuestras mezclas de música en los 80s y 90s.

Finalmente, regresé para cambiar el Mega Man X por el Teenagae Mutant Ninja Turtles Tournament Fighters, de Super Nintendo


¡Juegazos!

No sé que tan relevante haya sido el Aerotianguis para la ciudad, pero habría de desaparecer a finales de los 90. Estoy seguro haber buscado ese tianguis-plaza tiempo después, sólo para encontrar un lugar vacío. Supongo que algo habrá tenido que ver el TLC, que liberaba de aranceles los productos gringos, y ya era más fácil venderlos en el comercio formal. En la red hay algunos que recuerdan mejor este tianguis; como en este blog que puede interesarles: https://soylosochentas.wordpress.com/2013/09/03/la-experiencia-ochentera-de-comprar-en-los-tianguis-o-bazares/

lunes, 22 de julio de 2019

1980s: World Masterpiece Theater: Los cuentos de Hans Christian Andersen

Quizá World Masterpiece Theater no les diga nada y todavía es menos posible que les suene su título original en japonés: Sekai Meisaku Gekijō. WMT (para más rápido) era un proyecto de la televisión japonesa que consistía en llevar algunos clásicos de la literatura occidental a la pantalla del televisor en forma de anime. La mayoría de esos clásicos son obras en donde los personajes principales eran niños y en los 80s,  en México, tuvimos la enorme fortuna de disfrutar muchas de estas animaciones.
 


En esta entrada comienzo a rememorar esas bellas series con Los cuentos de Hans Christian Andersen (Anderusen Monogatari, 1971) que es una de las primeras del proyecto WMT, y aunque estoy casi seguro haber visto alguna vez la serie Moomin (1969-1970) en Canal 11, no puede asegurar que no haya sido antes de las trasmisiones más recientes. 

Los Moomin fueron quizá los primeros en aparecer en TV mexicana.

Los cuentos de Hans Christian Andersen se transmitía por Canal 9 (XEQ-TV) en aquellos utópicos días en que se le conocía como el 'canal cultural de México'. 

Canal 9, en sus buenos tiempos.
Cada capítulo de la serie  consistía en el relato de uno de los cuentos de Andersen en donde dos seres mágicos acompañaban a los personajes de las historias o eran testigos de los eventos. Recuerdo muy poco su función porque es una serie que nunca volví a ver repetida, contrario a otras series de WMT que se siguen transmitiendo por TV e incluso pueden conseguirse en DVD.

Estos seres eran testigos de muchas tragedias.
Gracias a esta serie conocí historias como La sirenita, La cerillerita o El soldadito de plomo, pero algo que me dejó muy marcado fue el tono de las historias. A diferencia de Disney, los de WMT no se tocaron el corazón y decidieron que las historias de Andersen debían contarse tal y como habían sido escritas: brutales y desgarradoras. 

Aquí vemos a Andersen pensando en cómo arruinarnos la niñez.
Y así, en mis inicios de televidente disfruté y sufrí con la suerte de la sirenita, quien decide suicidarse antes que asesinar al príncipe que incumplió su promesa de casorio; de la vanidosa pelota que, después de rechazar a su pretendiente, el trompo, termina desechada en la basura; y una suerte igual de terrible tiene el soldadito de plomo, fundido en el fuego junto a su pareja, la bailarina de papel. De verdad eran historias duras de digerir, pero que a la larga nos sensibilizaban. 

El patito feo, de las pocas historias con final feliz.
 
La sirenita, un cuento que rompía el kokoro.
 Aquí la historia de El soldadito de plomo subtitulada; no apta para llorones.


Como dije antes, no recuerdo haber visto repeticiones de esta serie. Incluso hay algunas historias que se me figuran como parte de ella, pero que no pueden serlo. Recuerdo una de un niño que se hace amigo de un gangster (por eso no puede haber sido esa serie), y que este finge su muerte para que no siguiera su estilo de vida. 

Es muy difícil hallar imágenes de esta serie.

Y recuerdo otra sobre un granjero  que se dedica a holgazanear hasta que un médico vivillo le inventa una enfermedad llamada la 'mano pachona' (no es albur, así lo recuerdo) para hacerlo trabajar y así curarse. Recuerdo que el estilo de animación era la misma y casi estoy seguro que los duendes salían en esos capítulos. 

¿Habrá sido la misma serie? Si alguien tiene la respuesta, deje de rascarse el ombligo y ayude a este pobre ochentero desvalido a recordar.