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domingo, 13 de septiembre de 2026

1990s: Tiny Toons

Allá por los inicios de los 90 había leído, quizá en un periódico, sobre un proyecto de Steven Spielberg que consistía en crear una nueva generación de Looney Toons en donde los personajes principales serían versiones jóvenes de aquellas animaciones de los 50s y 60s que tanto nos hicieron reír en las repeticiones de los 80s.

El nombre de Spielberg en la producción de una animación acaparó la atención, hasta donde yo podía percibir, y el producto, en mi opinión, no desmereció.

La intro de la serie es de esas que trascienden generaciones. 

Más que capítulos completos recuerdo escenas en las que aparecían algunos versiones caricaturizadas de actores clásicos y de la época. 

Cher
Cher
Jack Nicholson
Jack Nicholson
Michael Keaton
Michael Keaton
Tim Burton
Tim Burton

Algunas parodias de la cultura pop, como aquella del comercial de Droga-Cola toma mi camiseta... que claramente recuerdo que era con un jugador de futbol americano, pero podría ser cualquier otro deportista de la época, hasta Hugo Sánchez.

 


 

O una más inesperada, dado lo traumático de la referencia, cuando Buster Bunny tiene un duelo de banjos con una zarigüeya al estilo de la película Amarga Pesadilla (Deliverance, 1972).


 

Dos canciones de los 50s y 60s que hicieron parte de algunos capítulos me quedaron muy grabadas. Quizá las habrán puesto en alguna barra musical de Canal 5 y por eso persisten más en mi memoria, pero no puedo asegurarlo.

La primera es Yakety Yak (1958), de The Coasters,

y una muy cotorra animación para Do You Love Me (1962), de The Contours.

Quizás más que la animación en sí, lo que más recuerdo era la mercadotécnia, en especial esos codiciados vasos de Sabritas que cambiaban de colores con el agua fría (¿o caliente?) que luego terminaban pintos.


O mejor aún, ¡los tazos lenticulares!

Por supuesto no podían faltar los videojuegos, y para asegurar un éxito rotundo, fue la KONAMI de los 90s la que se encargo de la licencia. El primer juego, Tiny Toons Adventures (1991), que ya mencioné en su momento,  fue un excelente plataformero tan difícil que sólo acabé gracias a ese glitch que me salía tan bien con mi FAMICOM pirata.

El segundo tenía la innegable calidad gráfica de KONAMI, pero fue uno de esos juegos que se alejan de lo que hacían bien y entregan algo poco entretenido. Tiny Toons Adventures 2: Trouble in Wackyland (1993) es un juego situado en un parque de diversiones que consiste en superar distintas atracciones para confrontar al jefe final, Max Montana. La mecánica de cada uno de los juegos fue aburrida para mi gusto, así que no es un juego que desempolvaría.

El tercer juego es el salto a Super Nintendo que... tampoco me gustó. Aunque Tiny Toons Adventures: Buster Busts Looses (1993) también era un juego de plataformas, mucha de la acción consistía en correr por los escenarios, al estilo Sonic, lo cual nunca fue de mi agrado. Sobra decir que los gráficos eran de primera, pero jamás superé el primer o segundo nivel.

En fin, dada la independencia que iba ganando en casa, la vagancia me daba menos tiempo de ver la TV en ese periodo noventero, antes de que la dichosa saliera de mi vida por varios años. Quizá hay quien le tenga otro tipo de nostalgia de Tiny Toons y quiera relatar por acá cómo lo vivió en su rincón de los 90. Por lo pronto, como no es el único proyecto animado para la televisión con el sello Spielberg, quedan algunos otros recuerdo que compartir en las próximas entradas. ¡Abur!


 

domingo, 23 de agosto de 2026

80s-2000s: The Smiths en el cine contemporáneo

Una contribución más de J.C.
 
Habiendo editado únicamente cuatro álbumes de estudio y algunos sencillos aislados, The Smiths son un referente fundamental de la música independiente de los años ochenta en el Reino Unido y el mundo debido a su peculiar sonido que contrasta el dinamismo de la guitarra de Johnny Marr con la melancolía de las letras de Morrissey.

En diversas historias contemporáneas, la música de The Smiths ha sido retomada, particularmente, para enfatizar la atipicidad, la inusualidad, y hasta, el excentricismo y la rareza de ciertos personajes que, a diferencia de la mayoría, conocen y gustan de las canciones de la banda.

En la película (500) días con ella (500 Days Of Summer, 2009) ambos protagonistas son entusiastas de The Smiths. En una escena, Tom y Summer suben al elevador, y ella, al oír que él está escuchando There Is A Light That Never Goes Out en sus audífonos, le dice que le encantan The Smiths y que tiene un buen gusto musical. Summer incluso canta parte de la canción y Tom queda cautivado a la vez que ella baja del elevador.

En otra escena, Tom reproduce el tema Please, Please, Please, Let Me Get What I Want en su computadora y sube el volumen para llamar la atención de Summer, pero ella solamente voltea muy brevemente y pasa de largo.

En la adaptación cinematográfica del libro Las Ventajas de ser Invisible (The Perks of Being a Wallflower, 2012), la canción Asleep es la favorita del personaje principal, Charlie, quien la escucha por primera vez en un mixtape del novio de su hermana y después la incluye en un cassette que le regala a su amigo Patrick. Este tema de The Smiths es recurrente a lo largo de la película cada vez que Charlie tiene momentos introspectivos o reflexivos.

En la cinta Transformers: Bumblebee (Bumblebee, 2018), ambientada en 1987, la protagonista Charlie Watson no sólo usa playeras de The Smiths, también escucha su música en un par de escenas. En una de ellas, al levantarse en la mañana, Charlie oye en su Walkman, Bigmouth Strikes Again mientras se lava los dientes y toca parte del tema en una batería de aire.

En otra parte del filme, Bumblebee está reproduciendo Take On Me de A-ha, y Charlie pone en el transformer el cassette del álbum Strangeways Here We Come de The Smiths y se empieza a reproducir el track Girlfriend In A Coma, pero Bumblebee lo expulsa para mostrar su desagrado. 


No obstante, en una escena posterior, el mismo Bumblebee reproduce parte de esa misma canción para mostrarle a Charlie su nuevo gusto por The Smiths y para hacerle saber que no quisiera que le ocurra nada malo: I would hate anything to happen to her.

Además de recomendar las películas y el libro mencionados, quisiera sugerir, especialmente a aquéllos que no conocen la música de The Smiths, los dos álbumes compilatorios recientemente reeditados (2026), Best…I y Best…II, originalmente lanzados en 1992 y que incluyen algunas de sus canciones más representativas.