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domingo, 8 de febrero de 2026

1980s: El Post-punk

Radio WFM 96.9 a mediados de los 80 todavía era una estación que programaba música juvenil del momento, y supongo que la mayoría, si no es que toda, era en inglés.

Parece que, al igual que Radioactivo años más tarde, WFM tuvo un buen equipo creativo que producía publicidad muy efectiva para enganchar a los radioescuchas. Yo no recuerdo prácticamente nada, pues no era la estación con la que más conviví, pero sí que memoricé de por vida la identificación y el jingle ‘WFM Magia Digital’.

Por comentarios de mi hermano mayor me enteré de que el equipo creativo, que en esa etapa estuvo bajo el mando del locutor y hoy famoso director de cine Alejandro González Iñárritu, era el responsable además de unas cortinillas promocionales muy chulas para Canal 5 que seguramente el 80 o 90 por ciento (¡a qué notaron el juego de palabras!) de nuestra generación recuerda con gusto de aquellos 90s.


 

Pero WFM además fue mi contacto único y poco duradero con un género musical que nunca supe nombrar como tal y que perdí de vista por mucho tiempo: el post-punk.

Los candidatos para referirme a ese primer contacto, a tantas décadas ya de ese particular día entre el 87 y el 88, son She Sells Sanctuary (1985), de The Cult, o The Killing Moon (1984), de Echo & the Bunnymen.

Hay dos cosas que produjeron el gusto y la impronta, pero que sólo puedo explicar con balbuceos porque carezco del lenguaje técnico. Bueno, la guitarra principal era evidentemente eléctrica pero el sonido dejaba una reverberación, como de eco; transmitía un dinamismo muy agradable y a la vez creaba una atmósfera de enigma. A ver, ya dije que no doy una cuando se trata de describir música, pero si esto hace un mínimo sentido, me suena al tema de The Cult.

Por otro lado, The Killing Moon dibuja una atmósfera que asocio más con la década. Aunque el ritmo es más lento, el bajo tiene un sonido más de película de James Bond, lo que definitivamente lo hace consistente con esa atmósfera de misterio que ya me mencioné. 


 

Dejémoslo ahí. El caso es que desde que comencé a recordar ese primer efecto, me propuse buscar qué más ofreció el género en aquellos días. Entre lo más destacado siempre se menciona a la banda Joy Division, que sólo conocía por nombre. Su tema Transmission (1979) refuerza ese perfil musical, a veces lúgubre, del post-punk.

También en este género resalta la banda Siouxsie and the Banshees, a quien conocía por Kiss Them for Me (1991). Digan si Spellbound (1981) no sigue la plantilla al pie de la letra.

Por supuesto no podía faltar The Cure, de quienes ya conocía Killing an Arab (1978), que encaja perfectamente en mi interpretación, y Boys Don’t Cry (1979) que me remite al video que se transmitía por Canal 7 en la barra de videos musicales a inicios de los 90.


Y no se puede hablar de The Cure sin hablar de Caifanes, a quienes le deben sus primeros desfiguros en harapos e imagen. Será Por Eso (1988) está catalogada como una rola post-punk, pero me parece que Viento (1988) encaja mejor en mi versión idealizada del género.

 

Es justo decir que los temas que crearon la categoría “Post-Punk” en mis archivos eran eminentemente comerciales, pero si no es por esos temas aptos para las ondas de radio, quizá nunca exploraríamos otras sabores musicales. Cierro con uno de mis ejemplares preferidos de este difunto estilo: New Year’s Day (1983), de U2.