jueves, 12 de junio de 2014

1986: Karmatrón y los Transformables

Aviso: La edad del autor de este texto ha sido distorsionada por motivos de seguridad.

Allá por 1986 un amigo de la vivienda donde rentaba mi familia me prestó una historieta; en la portada se leía el título Karmatrón y los Transformables. No recuerdo exactamente qué número era: quizá fue el número 3, Escape del planeta Zuyua, o el número 4, La Zona de la Oscuridad. En aquel entonces yo tenía… ejem, era muy niño y tenía la necesidad que tienen todos los niños de aprovechar todo cuanto pueda estimular la imaginación. Por aquellos días los chamacos tuvimos la fortuna de disfrutar de caricaturas como Mazinger Z, Astroboy y los Transformers, nos impresionábamos con los movimientos de Bruce Lee, y habíamos quedado hipnotizados por la épica saga de Star Wars.
Karmatrón y los Transformables era todo lo anterior plasmado en una historieta: el estilo del dibujante, el gran Oscar González Loyo, tenía una clara influencia del manga, sus personajes principales eran guerreros, maestros en el arte del kung-fu, viajaban en naves espaciales de planeta en planeta, y tenían ejércitos de enormes robots transformables; cómo no había de terminar sintiéndome un guerrero kundalini

Como todas las historias de la infancia, no es sólo el hecho de haber disfrutado de las aventuras de Zacek y su pandilla, recordar Karmatrón es recordar por ejemplo, cómo me las arreglaba para comprar el número de cada semana. Mi momento más audaz fue aquel en que no encontré la revista en el puesto de la esquina de la cuadra y tuve  que aventurarme a unas 6 o 7 cuadras, justo en la avenida Texcoco. A esa edad tenía los típicos miedos inducidos por los padres: que los coches te atropellan aunque estés en la banqueta, que los robachicos, que te pierdes, que te accidentas, etc. Dejé abierta la puerta, corrí, compré la revista y regresé sin mayor problema. A la entrada de la casa ya me esperaban con una cámara y me tomaron esta foto:


Otra característica de Karmatrón y los Transformables que definitivamente esperábamos yo y mi vecino cada semana era el personaje armable. En una de las páginas del comic el personaje venía dibujado con piernas y brazos separados. Lo que se tenía que hacer era pegar la hoja en un cartón, para luego cortar cada pieza y unirla al cuerpo con hilo. Recuerdo haber llenado una caja de zapatos con estas “figuras de acción”.



Por desgracia ya no conservo ningún ejemplar de la historieta, aunque sí conservo un dibujo autografiado por Oscar González Loyo que me regaló en una presentación que hizo en la explanada del IMER, en Coyoacán (¡Yo entre la fresa Coyoacán! ¡Válgame!) hace muchos años. La revista desapareció a finales de los ochenta, aunque ha habido varios intentos por revivirla; uno de ellos fue en el lanzamiento del comic ¡Ka-boom!, entre cuyas páginas había una aventura de Karmatrón


La mejor manera de conocer el proyecto Karmatrón es a través de su creador. Esta es una entrevista que le hizo la revista Contenido, en la que explica el origen de su obra. Si quieren saber más de esta excelente historieta mexicana, visiten estos sitios:

http://karmatronylostransformables.blogspot.mx/
http://www.centralkarmatron.com/index.php?

2 comentarios:

  1. Es increíble que hasta el día de hoy pueda conocer por este medio al creador de karmatron... me gustaría saber cómo contactarlo felicidades por su creacion

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  2. Hola, la única forma que conozco de contactar al creador de Karmatrón es por Twitter, aunque parece que no le está yendo muy bien. Este es su Twitter https://twitter.com/oscargloyo Saludos y mucha suerte.

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