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domingo, 21 de septiembre de 2014

1989-1993: Canciones pegajosas Vol. 1



De igual manera que hoy todo mundo ha escuchado el Ganam Style y pese a todos los esfuerzos la llega a tararear de vez en cuando, en aquelloch tiempoch de la transición entre los 80 y los 90 también nos tocó ser víctimas de la payola. Los ritmos predominantes eran el rap, el reggae y la música electrónica. Yo diría que desde aquel entonces las estaciones de música dejaron de especializarse en  ritmos específicos, y comenzaban a tocar las canciones de moda del genero que fueran. Estas son las 10 canciones que más recuerdo de aquel entonces.

1989


Pump up the jam  (Technotronic) o “Uó uope ye!”, según la traducción al idioma wash-a-wash. Ésta nunca supimos qué demonios decía ni cómo se pronunciaba pero estaba presente en toda fiesta, tocada, bohemia, milonga, tertulia, y similares.





Mi abuela, (Wilfrido y la Ganga). Para mí era la primera canción en rap en español que era chistosa, y quizá por eso fue pegajosa. 



Ice Ice Baby (Vanilla Ice). Pues bueno, esta no necesita presentación. Una canción que toma prestado partes de Under Pressure, de The Queen. Ésta no era difícil de washawashear, al menos la parte de Ice Ice Baby



Locomía (Locomía). Un grupo de españoles que agitaban hábilmente los abanicos, se vestían como nobles del siglo XVI e introdujeron la moda tribal en el calzado. Bueno, la verdad es que se vestían raro, pero dejaron un par de canciones pegajosas.



1990

Sucker DJ (Dimples D). Una versión en rap del tema de la serie Mi Bella Genio. Tenía que pegar, la tonadita era de por sí buena, y como era el rap lo del momento, pos cómo evitarlo. Al ritmo de esta rolita hice mis primeros desfiguros infructíferos intentando bailar.



U Can’t Touch This (MC Hammer). Otro artista que pegó fuerte con una canción que tomaba de otra famosa: Superfreak, de Rick James. MC Hammer implantó temporalmente la moda del pantalón pañalero que compañeros de secu decidieron adoptar para hacer sus bandas de bailarines de rap



Estás Buena (El general). Esta es de las canciones que era tan payoleada que además todos los cuates la payoleaban, y pus ya qué. Por cierto, se dice que este individuo es de los primeros en tocar reggeatón.



1991


Rico, Suave (Gerardo). Sólo sé que pegó.



1992


Dur Dur D'être Bébé!, o Es difícil ser bebé (Jordy). Parece que era un niño prodigio y a los cuatro años grabó su primer disco. Este chamaco francés, que se sentía bebé a los cuatro años, pegó duro. Lo que me extraña es que pasaran esta canción en Radio Capital, pero por otro lado, ya andaba en sus últimas esa estación.



1993 


Sweat (Inner circle). Aunque esta banda de reggae ya tenía su tiempo tocando, fue hasta 1993 que los conocí porque cómo payoleaban esta canción, aunque sí que tiene su pegajosidad.




¿Alguna otra canción que haya pegado como chicle en los 80 o 90?

sábado, 6 de septiembre de 2014

1989-1993: Los Simpson


Era un día de diciembre, probablemente el 18 o el 19, pero pudo haber sido una fecha más cercana al 24. Recuerdo que mi hermana y su familia nos iban a visitar y estábamos todos aquí ayudando a preparar la comida, cuando en el Canal 4 (que no sé por qué diablos lo estábamos viendo) se anunció el especial de navidad de Los Simpson: lo que vi fueron los dibujos animados más feos que había visto hasta entonces, y sin embargo, era también la historia de navidad más original, profunda y graciosa que hasta entonces se había transmitido por TV, y yo creo que jamás ha sido superada.

Los Simpson comenzaron en 1989, con ese capítulo, en el Canal 4, pero la serie fue adquirida definitivamente para su transmisión por la entrañable cadena Imevisión. Parece que los telivisos vieron el capítulo pero no les agradaron los dibujitos: ¡error! Sería redundante decir que Los Simpson ha sido la serie más triunfadora de todos los tiempos, pero eso fue lo que lograron las cuatro temporadas que duró (para mí).

Al principio sólo salían un día a la semana, creo recordar que era los martes, y cada capítulo dejaba una necesidad de ver el siguiente. En la escuela era obligatorio comentar el capítulo semanal. Yo recuerdo haber recomendado al carnal Julio la serie, pero estaba rejego; decía que eran caricaturas, y a nuestra edad… Bastó con que le contara los detalles de las historias para que se convirtiera a la religión Simpsoniana. Yo aprendí a  dibujar la cabeza de Homero y lo hacía cada que podía en los pizarrones de la secundaria y del CCH. Mi padre, al que nunca le gustó la animación, se carcajeaba con esta serie, esa fue otra proeza.

La serie ganó tanta popularidad que su  mercadotécnia estaba presente por todos lados. Había las obligatorias camisetas o ropa en general, las calcomanías, los videojuegos, las recopilaciones impresas de los capítulos, las historietas… Luego estuvieron también los comerciales en donde salían los personajes, y recuerdo el video de Black or White del grandioso Michael Jackson, que cerraba con una participación de Bart y Homero. Eso también me recuerda los dos videos musicales que nunca vi en la tele, pero que eventualmente se incluyeron en las temporadas en DVD: Do the Bartman y Deep Deep Trouble, ambas en el ritmo del momento, el Rap.




 

Qué causó la ruina de la serie
Esta es la sección que causará controversia, léala bajo su propio riesgo. Para mí, la serie acabó en 1993, año en que también moría la gran Imevisión y surgía TV Azteca. Sé que muchas personas son fans de Los Simpsons desde el principio, pero siendo honestos, muchas veces lo son más por hábito que por convicción.

Desde mi punto de vista, la serie dejó de hacer comedia inteligente, y se dedicó a presentar humor forzado progresivamente. Un ejemplo de ello es el capítulo Bart el temerario, en donde Homero salta el Cañón de Springfield en la patineta de Bart y cae ante de alcanzar la otra orilla. ¿Recuerdan como nos hizo reír cuando la ambulancia se lo lleva e inmediatamente se estrella con un árbol para dejar que cayera la camilla nuevamente? En la temporada cuatro, A esto hemos llegado, reaparece esa escena con el agregado de que se ve cómo cae homero con todo y camilla por el Cañón de Springfield.

Las voces de Homero y Marge: La de Homero, cada vez más estúpida, jamás entendí por qué. La de Marge, cada vez más rasposa, cuando ya se había ganado su lugar su voz normal.

Marge: Dejó de ser contrapeso de Homero; antes tenía aspiraciones artísticas, después se volvió una persona sin escrúpulos.

Bart: Simplemente dejó de ser el personaje de las ideas inmaduras, su personalidad fue absorbida por Homero.

Las historias repetitivas: Las depresiones de Lisa y las desavenencias entre Marge y Homero.

Las apariciones especiales: Al principio sólo eran segundos, como la de Ringo Starr, o la de Michael Jackson, que ni siquiera era él. De pronto todas las estrellas del medio se aparecían por Springfield y hacían amistad con Los Simpson.

Moe: Sin ser perfecto, era un buen consejero de Homero; se volvió un personaje inseguro, ridiculizable, y con muchas perversiones.

El humor en general: Era un humor muy inteligente, se centraba en los diálogos y se acompañaba de imágenes. Ahora es simplemente el impacto visual. Las referencias a películas o a otras series eran muy sutiles, después se volvieron demasiado recurrentes.

Los temas: Al principio las historias de Homero se referían a su mediocridad y a su buen corazón, ahora se centran en su estupidez, que cada vez se me hace más ofensiva. Se tejían con maestría temas como los problemas económicos, el bullying, la depresión, el desempleo, el estancamiento profesional, con las personalidades de cada miembro de la familia . Ahora todo gira alrededor de los invitados especiales, o de historias forzadas y poco creativas. Y ni que decir de los capítulos donde hay escenas cantadas.

Es muy claro que Los Simpson ya no son más que un cascaron, pero por los momentos en que nos juntaba como familia para distraernos un rato, sigue siendo una de mis series favoritas. Esta es una selección de escenas con las características de que más disfruté de la serie.

sábado, 9 de agosto de 2014

1984: Primer contacto con las maquinitas: Los juegos de vectores.



No me es fácil remontarme a tanto tiempo atrás, pero sí que recuerdo lo que fue quizá mi primer contacto con las maquinitas. A falta de un DeLorean con un FlexCapacitor que me pueda llevar al pasado, asumiré que fue por el año de 1984 cuando jugué mi primer maquinita o arcadia. El juego en cuestión se llamaba Armor Attack; el nombre se conoce, pero no el sistema que lo hacía funcionar, tal como se ve en esta página. Este juego y otro que mencionaré más adelante, son en realidad de 1980.


El juego era muy sencillo, como es de suponerse, ya que lo único que se debía hacer era sobrevivir a una horda de tanques de guerra y helicópteros que salían una y otra vez. La perspectiva era de vista aérea y los gráficos eran a base de vectores: sí, de vectores; esta historia es de antes de la guerra de los bits. Los vectores le daban en algún momento un efecto de 3D al juego, lo que lo hacía aún más atractivo.


















Recuerdo que el juego me impresionaba ya que, aunque monocromático, el efecto de las hélices del helicóptero y su movimiento eran muy convincentes. Otra característica de estos juegos de vectores (al menos los que yo jugué) era que no funcionaban con palancas, sino con botones: había dos botones para girar el vehículo a la derecha y a la izquierda, un botón para hacerlo avanzar, y uno más para disparar. Por supuesto que a mi edad no iba yo a resultar el amo de las maquinuelas, así que esas primeras monedas entraron a la máquina y de inmediato se perdieron.


Tres o cuatro años después me topé con otro juego de vectores muy entretenido llamado Star Castle. En esos tiempos ya empezaba a revelarse en mí la marca de el elegido para ser vaguito farmacia y empecé a durar un poco más. El juego consistía en destruir una nave que aparecía en el centro de la pantalla, rodeada de campos de fuerza. Tu nave tenía que destruir los campos de fuerza de manera que te permitiera atacar la nave central. Al igual que Armor Attack, no había palanca y sólo podías moverte con botones.

 

Recién me he enterado que el juego armor attack y otros juegos de vectores fueron lanzados para un sistema casero o consola llamada Vectrex, lo cual me tiene molesto porque en estos momentos no dispongo del contante para echarle el guante a una. No diré mucho de este aparato, pues no me tocó disfrutarlo, pero si alguien tiene esa experiencia, ojalá pudiera compartirla en este blog. Por lo pronto, les dejo un video con un sistema todavía más antiguo de maquinitas, échenle un ojo.




miércoles, 23 de julio de 2014

1988: Castlevania

En 1986 la compañía diseñadora de videojuegos KONAMI lanzó el primer título de una de sus sagas insignia, Castlevania. La primera entrega hecha para la consola de moda, Nintendo Entertainment System, era protagonizada por Simon Belmont, quien debía encontrar y liquidar nada más y nada menos que a Drácula

Yo jugué por primera vez este título en las maquinitas allá por el 88. En aquel entonces había muchos juegos del Nintendo de 8 bits, todavía conviviendo con los de Atari y los de Sega en las arcadias. Al principio podías acabar esos juegos con un solo crédito, si tenías la habilidad para hacerlo. Eventualmente les comenzaron a agregar un cronómetro que detenía el juego después de cierto tiempo y había que echarle una moneda más para continuarlo. 

Castlevania se volvió uno de mis juegos preferidos por su temática. Recuerdo la primera vez que enfrenté a Medusa: al llegar su escenario, la puerta de entrada se bloqueaba, la música de fondo se ponía más tétrica y comenzabas a chillar, porque de la estatua central se desprendía la cabeza de Medusa. Se movía de un extremo del cuarto hacia otro y soltaba serpientes que te atacaban. Realmente era aterradora, para mi edad. Quizá los aficionados a Castlevania de más recientes generaciones sintieran lo mismo al enfrentar la versión de medusa del Castlevania Lament of Innocense. 

Castlevania fue el primer juego que me produjo un poco de miedo. Hoy en día los juegos del género de  terror son mucho muy populares, pero sería bueno tratar de recordar cuál fue el primer juego que nos provocó ese efecto. Si tienes un videojugador empedernido y quieres compartir tu primera experiencia de miedo provocada por un buen juego, participa en este blog con un audio comentarios de esa experiencia.

Por cierto, así te recibía Medusa en el 2000.