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domingo, 29 de octubre de 2017

1980s-1990s: Hombres G


Quizás supe de los Hombres G cuando el carnal Julio me habló de la película Devuélveme a mi chica (allá por el 87, quizá), que era algo así como prohibida para los niños. Porque hay que recordar que en ese periodo aún había censura en los medios, y eso de Sufre, mamón, (como originalmente se llamaba la peli) no encajaba muy bien en el estatus quo de entonces.


Poco después una hermana que creció por otro lado, en un entorno más fresa, me preguntó si habían aparecido en el programa sabatino Estrellas de los 80s. Yo, confundiéndolos con Proyecto M, le dije que sí.

Proyecto M: por si se mueren de la curiosidad, la M es por Menudo
Yo me seguía resistiendo a ponerles atención por no sé qué razón, pero terminé cediendo. Yo creo que al final se debió a unas vacaciones que compartimos en grupo con otra familia. Entre todos se hacía una bola de dos niños, cinco adolescentes y tres adultos. Lo genial que todo el viaje en camioneta los chavos impusieron su música y de esa experiencia debí haber absorbido gran parte del gusto por los Hombres G y otras bandas ochenteras.

Venezia es una canción que me sitúa ineludiblemente en ese viaje en camioneta. 



Mi periodo final en primaria fue la caída total, y la pubertad me exigió escuchar música más ad hoc. Digamos que fue parte muy importante de la banda sonora de mi vida durante ese periodo, cuando empezaba a ver a las niñas de otra manera.

Aquí una botón de muestra. (Nótese al Señor Noticia en los 80, Guillermo Ochoa).



Después de aceptarme como fan, en algún punto, siendo un gran admirador (por herencia) de The Beatles, le solté la ocurrencia al carnal Julio de que era la versión española del cuarteto de marras. Creo incluso que Hombres G abrió la puerta para que llegase a admirar todo lo que provenía de España. De muchas de esas cosas, hablaré después.

Aquí, otra de mis baladas románticas favoritas de los G:


Realmente no fui un asiduo comprador de cassettes originales en aquel entonces. Los acetatos todavía eran comerciales pero comprar música todavía se me hacía cosa de adultos. Tampoco me recuerdo haber sido muy fan de conocer todo de los artistas que me gustaban, así que hasta la fecha sólo sé que el “líder” de la banda era David Summers. Y no es que me gustaran todas sus canciones, pero haciendo memoria, es de las pocas bandas con discos que puedo esuchar enteritos casi sin problema. Entre las pocas canciones que no me animan mucho está El ataque de las chicas cocodrilo:


Su estilo de música quizá conectó más en mí cuando empecé a reconocer una gran influencia del rock clásico (con todo y sus harmonías vocales estilo The Beach Boys), que son muy evidentes en canciones como Suéltate el pelo.


Otra cosa que era gancho con los G era sus letras de cotorreo. Temas que eran bastante frescos para lo que había entonces. Entre esos temas están No aguanto a tu prima y Una mujer de bandera.



¿Indiana Jones?, ¿Lawrence de Arabia?, ¿Fidel Castro? A los G les daba por meter un poco de "cultura" a la temática de sus canciones. 



Ya a finales de los ochenta y entrados a los 90 apareció en la TV un comercial de cigarros con los Hombres G. El comercial es corto pero muy bueno, y si no me volvía fumador desde entonces, es porque de verdad no le encuentro gusto a nada que tenga que ver con tabaco. Aquí el comercial con la canción Tu me gustas.





Entrados los noventa, los Hombres G comenzaron a extinguirse. Si bien su música daba trazas de que maduraba con canciones como Esta es tu vida, no supe mucho más de ellos. Hoy están de vuelta, de algún modo, a través de un músico nacional que no es mucho de mi agrado.



Por lo que fueron en su mejor momento, y por las rolitas que levantan el ánimo sí o sí, cierro con esta canción que fue mi tema preferido por mucho tiempo.



martes, 8 de agosto de 2017

1980s-1990s: Cinco tonadas de juegos del Nintendo de 8 bits

Esta vez les comparto algunas tonadas que más recuerdo y de vez en cuando tarareo de algunos juegos de NES que jugué en mis maratones de las maquinitas. Bueno, algunos de estos juegos los jugué en las arcadias (o sean, los antros esquineros) y otros los jugué en el fabuloso “Family” (Famicom o Nintendo japonés).

Dejaré  de lado las clásicas de todos los tiempos, es decir, las de los juegos de Super Mario Bros.

The Goonies (1986)

Este juego es de los primeros que jugué en las maquinitas cuando empezaba a obsesionarme con los videojuegos. La tonada de los primeros escenarios es bastante buena y trae imágenes de un antro particular que visitaba sobre todo en la tarde-noche. 










Rockman (1987)

Este es el primer juego del monito azul. El susodicho lo jugué por primera vez en su versión Family (por ello el nombre Rockman en vez de Megaman) en un cartucho hechizo que venía en combo junto con el juego Contra. Esa tonada corresponde al escenario de Cutman y es de mis favoritas de toda la saga. 










Ninja Gaiden (1988)

Ninja Gaiden está entre los primeros juegos que vi en las arcadias, y quizá me decidí a jugarlo por primera vez por la tonada “triste” de su presentación cinemática. 










Otra tonada que recuerdo de este juego era una muy corta y daba entrada a cada escenario. Es pegajosa y digna de rescatarse. 





Bomberman (1983)

Esta tonada se me grabó mucho tiempo al grado que puedo tararearla aunque tenga ya varios años que no juego el Bomberman original. Esta musiquita corresponde, si recuerdo bien, a todos los escenarios, salvo el escenario de reto. 







Y este juego también tenía una tonada entre actos que recuerdo mucho. 



Batman: Return of the Joker (1992)

Este es uno de los tres juegos originales y nuevos que compré del NES para jugarlo con un adaptador de NES a Family. La tonada es muy movida y es de las mejores de la consola. Incluso la prefiero a su contraparte en Sega Genesis (con todo y sus 16 bits). La tonada corresponde al primer escenario del juego. 







Y aquí la inferior versión de Sega Genesis.



De seguro me vedrán a la mente otros sonidos de la fabulosa NES (o Family), pero eso será tema de otra entrada.

miércoles, 19 de julio de 2017

2000s: Comerciales de homenaje a los 80 y 90

Hoy presento una corta pero nostálgica entrada en referencia a la recuperación de los 80s y 90s en los medios. Desde excelentes series de TV como Cosas Extrañas (Stranger Things) y Castlevania, ambas de Netflix, hasta las reediciones de las grandes consolas NES y SNES, y de juegos con esa estilo entrañable de las plataformas, como Shovel Knight.







Les comparto a los nostálgicos cuatro comerciales con los que me he topado en estos años y que activan nuestra añoranza de los fabulosos 80s y 90s.
 
Coca-Cola
 
La terrible Coca-Cola tiene siempre grandes comerciales. Este nos da justo en el recuerdo con Don’t You Forget About Me como música de fondo.

   
Starbucks
 
No importa si no compras este carísimo café, de seguro recuerdas a la banda Survivor y su clásico Eye Of The Tiger. Sirva de homenaje al ya fallecido vocalista Jimi Jamison.


Volks Wagen
 
La gigantesca compañía alemana no dudó en utilizar uno de los más grandes videos musicales de la historia. 



Daz

Un detergente británico decidió utilizar  a la banda Right Said Fred y su éxito noventero I’m Too Sexy para un comercial. He aquí el gracioso resultado.


¿Conoces algún otro comercial que deba estar aquí?

martes, 11 de julio de 2017

1993-2000: Boy Meets World: Aprendiendo a Vivir

Esta es una colaboración más de JC.

Fred Savage llegó a ser reconocido por su personaje de Kevin Arnold en la serie de televisión ahora clásica The Wonder Years (Los años maravillosos), famosa en los años noventa y enfocada en las décadas de 1960 y 1970 en los Estados Unidos. Aunque solía verla y disfrutarla con regularidad, no me convertí en un gran fan de ésta.




http://ew.com/article/2014/07/15/wonder-years-reunion-dvd/

Por otra parte, unos años más tarde, Ben Savage, hermano de Fred, daba vida a Cory Matthews en el programa Boy Meets World (Aprendiendo a vivir), del cual me declaro un gran fanático; tanto, que he visto todas las temporadas completas al menos cuatro veces.



El programa de comedia de situación (y en ocasiones dramedy) se centraba en Cory, su familia y amigos; y en las experiencias de vida del protagonista, iniciando en su niñez y culminando en su adultez temprana, antes de partir a la universidad. Cómo olvidar a personajes tan memorables como el profesor eterno de Cory, Mr. Feeny; la primero peculiar y después su pareja de toda la serie, Topanga; su mejor amigo con un contexto de vida totalmente distinto al propio, Shawn; su cambiante hermano, Erick; o al mismo Cory, y el gran desarrollo tanto del personajecomo del actor a lo largo de las siete temporadas.



Recuerdo que cada tarde esperaba con ansia ver el episodio que transmitían por TV abierta. Era un adolescente de secundaria-bachillerato, por lo que gozaba cada capítulo al máximo a pesar de que mi familia me molestaba por haberlos visto las repetidas veces que los pasaron en la tele. Incluso, llegué a grabar algunos capítulos en VHS de tanto que me gustaba. Me acuerdo que en México sólo transmitieron hasta la cuarta temporada, lo cual es una pena porque el resto de la serie es excelente.


Muchos años después Disney retomó la historia y la continuó en Girl Meets World (El mundo de Riley), que se centraba en la hija de Cory y Topanga y en los problemas de esta adolescente. Tuve la oportunidad de ver algunos de los primeros capítulos de este remake-reboot de Boy Meets World y, en mi opinión, a pesar de no ser malo, no era tan bueno como el original, al estar más orientado en los teenagers americanos y en sus no tan profundos problemas de hoy en día. Es decir que, por dar sólo un ejemplo, Shawn pasaba por situaciones que todavía atraviesan otro tipo de jóvenes que no están representados en esta segunda parte de la historia. Hasta donde sé, el programa fue cancelado después de tres o cuatro temporadas por no haber tenido el alcance del original.



Mientras tanto, lo único que puedo hacer es volver a ver muchas otras veces esta gran serie junto con otras clásicas favoritas como ER y Monk, más las contemporáneas y nuevas que son tantas y tan diversas, que nunca acabaría de enlistarlas.